Amada mia

Finalizaba la tarde y con el crepúsculo
se dio lugar a una hermosa noche,
la cual cubria cada rincón con la oscuridad.
La luna se abrió paso entre las nubes,
asesinando el sol y adueñándose del cielo
que permanecería en tinieblas.
Una tenue luz en medio de la oscuridad,
iluminando un corazón que solo a la luna pertenece,
un corazón que late con su resplandor
y se alimenta de su inmaculado amor.

Tu eres la Luna que desgarro mi corazón y lo hizo eternamente suyo.

Te amo

domingo, 14 de febrero de 2010

Después de ti


La noche opaca mi alma y la hace suya, la arrulla en su agradable soledad que me enferma, retuerce mis entrañas y me hace sentir que el dolor es placer.
Las estrellas y las Luna que me hablaban de amor se desvanecieron en recuerdo, me abandonaron en esta calma asesina; Su partida oscureció mi espíritu, oscureció mis sueños y arranco mi corazón de la vida…solo me he quedado.
Desde el horizonte los veo compartiendo sonrisas que en el ayer fueron mías, las que brillaban en mi ahora apagado rostro. Son felices, muy felices…extrañamente saber de su bienestar no me otorga ningún trozo de su felicidad.
Vacio me encuentro, vacio me muero, solo, sin alguien que guste de este muñeco maltratado y viejo. Sangre se coagulo en mis venas, como el amor se seco en mí ser.
No hay futuro, no hay pasado, se perdió el presente; Yo no existo, mi anhelo no existe. Tú!, amor mío, desapareciste.
Contigo fui poco, antes de ti no era nada, pero ahora soy menos. No hay esperanza que me cuide del filo de la mortalidad, todos para mi han muerto o yo he muerto para todos. Pena me dan si sienten lastima por mí, desprecio me causan si triste se tornan sus ojos hipócritas cuando mi cuerpo sea polvo y mis sueños se quemen en el cielo.
Muchos me maltrataran, muchos vivirán a costa de mi tétrica sonrisa. Yo más adelante, seré alma errante por el viento que respiran, aunque ustedes jamás me sientan. El sol no calentara mi piel, el frio no calumniara mis huesos cuando me refugie donde todo sentimiento desaparece.
Soy esclavo caprichoso de la libertad jamás recibida por mis emociones, por el amor, por el cariño, por los besos, por las caricias, por la amistad que en mi nunca existirán, seré la tumba del silencio. Mis manos nunca sintieron ni entregaron sensaciones agradables, nunca mi rostro sintió dedos palpando el cariño, nunca mis labios fueron abiertos para el destino.
Tanto que puedo dar, tanto amor que me consume al no poderlo expresar. Sé que estoy maldito por la lujuria, por el deseo de caminar por una senda inexistente, por mi mismo. No debí amar con tal magnitud, no debí dar mi vida en su plenitud.
Qué hermoso amor, que hermoso dolor.

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